lunes, 9 de mayo de 2011

Francesca Ancarola: de un mismo sol

Francesca Ancarola es una cantautora chilena contemporánea de reconocida trayectoria en su país y parte de Latinoamérica que combina la riqueza del folclore sudamericano con los colores y texturas propias del jazz. Su nombre es parte de la generación que renovó el movimiento de canto nuevo a fines de la década del ’90. Licenciada en música de la Universidad de Chile, en 1991 recibió un premio en Francia por su obra electroacústica a, que luego apareció en el disco de 2006 llamado 50 años de música electroacústica en Chile (1956-2006). Después de licenciarse con honores, siguió estudiando composición con Cirilo Vila; más tarde, canto lírico en la Universidad Católica de Chile.
En 1997 obtiene una beca Fulbrigth para estudiar en la Manhattan School of Music. Ese año graba en Chile su primer disco, compuesto junto a los guitarristas Juan Antonio Sánchez y Antonio Restucci. El álbum se llamó, Que el canto tiene sentido (1999) y marcaría el comienzo de su carrera vinculada a la música popular.
Su siguiente trabajo, pasaje de ida y vuelta (2000), le permitió recorrer los escenarios dando a conocer su música, mientras mantenía sus vínculos con el canto lírico y terminaba sus estudios en Nueva York.
Jardines humanos (2002), su tercer disco, le dio acceso a festivales y encuentros de música popular en chile y otros países. Su siguiente álbum, Sons of the same sun (2003), fue editado por el sello californiano Petroglyph records.
Tras editar un disco por encargo (la serie de boleros, Contigo aprendí en el 2005), preparó su último trabajo de estudio: Lonquén, para el que formó un nuevo trío proveniente del jazz, encabezado por Federico Dannemann. Con él y el Ensamble Quintessence, encabezaron un concierto de cámara en el teatro Matucana dedicado a los 90 años del natalicio de Violeta Parra en 2007.
En 2008 grabó junto al pianista argentino de jazz latinoamericano, Carlos Aguirre, en dueto de voz y piano, el disco de canciones infantiles, Arrullos, que durante 2009 presentaron en argentina.
Ha recibido variados otros premios también en el ámbito de la música contemporánea entre los que destaca el recibido en Bourges, Francia por el GMEB, por su trabajo electro-acústico "A". Actualmente combina la creación musical con los conciertos, grabaciones y la docencia en Universidad de Las Américas y en su taller vocal.
Siendo una de las cantantes femeninas chilenas de mayor reconocimiento, Francesca ha representado a su país en numerosos eventos internacionales, y en Festivales de Música.

Grammy vs. Jazz Latino

"El rompe teclas" Eddie Palmieri se reunió junto a otros grandes virtuosos en la ciudad de Nueva York para denunciar a la Academia de la Grabación de EE.UU., que decidió eliminar de los premios Grammy la categoría de Jazz Latino.
"Estoy triste, muy triste con esto... Ya lo quitaron, pero vamos a ver si es posible que hagan un cambio bajo las categorías que quedan", dijo el pianista de 74 años y ganador de 9 gramófonos dorados.
La Academia anunció que reduciría de 109 a 78 el número de premios que entregará en la próxima gala. Específicamente en jazz, las categorías se redujeron de 6 a 4; eliminaron Mejor álbum "Ensemble" de larga duración y Mejor álbum de Latin Jazz.
"Tomó 17 años que nos incluyeran, para tener esa categoría", recordó Palmieri, quien obtuvo su primer Grammy en el 1975, con la producción "The Sun of Latin Music".
El maestro, quien fue líder de la Academia en dos ocasiones, destacó la importancia de estos premios para los talentos más jóvenes, para esa nueva cepa de músicos que no tienen la oportunidad de pertenecer a grandes disqueras que promocionen trabajos de excelencia. "Lo que tienen aquí es un abuso, ya no importa (para la premiación) la preparación musical, el talento, lo que importa ahora es quién es el que vende más".
Y para lograr que sus talentos sean evaluados es que Palmieri, junto a otros veteranos como Paquito D’Rivera, Arturo O’Farrill, René López, Ben Lapidus, Bobby Sanabria, Andy González y Larry Harlow, entre otros, darán la lucha.
Pero no solo esperan conseguir que se restituya la categoría si no que las condiciones en las que reciben los premios sean mejores. "Como lo hacen ahora es una cosa tan y tan mal hecha, que pinta mal. No podemos dejar que sigan con estas faltas de respeto.... Ahora, la categoría de jazz latino la anunciaban a las 5:00 de la mañana, que eso es como mandártelo en un sobre a tu casa... (Y en la ceremonia) no hay orquesta de jazz, no hay orquesta latina", lamentó.
"Por eso, vamos a ver lo que podemos hacer", dijo esperanzado.

Fuente: V. Morales Pagán / La Opinión

La Polillazzera: Africanismo del Jazz (10)

Con mucha frecuencia, en la bibliografía de distintas publicaciones se observan nombres y autores que, además de repetirse y reiterarse como fuente de información en innumerables ediciones, estas obras – debido a la época en que fueron escritas – están prácticamente “desaparecidas” en nuestros días. Cuando por azar o por una eventualidad se tropieza con uno de estos raros ejemplares, la Polilla Jazzera que uno lleva por dentro, sabe que el “alimento” en estos casos consiste en conservar ese material y, dado la importancia del tratamiento procurado al tema desde la perspectiva histórica, la conveniencia de revisitarlo y compartirlo. De eso se trata. Otra mirada, a partir de aquella mirada. (JR)
Continuación… Estudiando los rasgos de la música sincopada de manera reposada se llega a la conclusión de no todos son absolutamente negros, pues en la música del hombre de color, como en todas las manifestaciones culturales del individuo, existe una intensa colaboración entre ambas razas, que ojalá se manifestara en las demás actividades humanas.
En su perspectiva de conjunto y en muchos aspectos aislados, el “jazz” exhibe peculiaridades características que lo diferencian de la técnica musical europea, y cuyo origen se encuentra, sin discusión, en el negro, con su deslumbrante musicalidad, su rara fecundidad de improvisador, su infatigable búsqueda de contrastes sonoros y, sobre todo, sus originales ritmos tradicionales, destacados por todos los que han entrado en contacto con su música, en cualquier tiempo y en cualquier meridiano.
Acerca del carácter individual del “jazz”, que lo sitúa en un plano absolutamente distinto del de cualquiera otra música, Winthorp Sargeant escribe:
“Pero sus propias características de color, su original estructura rítmica, sus entonaciones “blues”, su curiosa armonía cromática, lo colocan aparte, como un lenguaje musical distinto de los demás”. (…)
Como todos los africanismos, la dicción de “jazz” puede ser empleada como nombre, como verbo, como adjetivo o adverbio. Primero se aplicó esta denominación, en forma despectiva, a toda la música negra secular o “sinful”, desde las baladas del bajo fondo hasta los “blues” yel “ragtime”. Pero se afirma que sólo en 1914 se la utilizó para determinar el “jazz” orquestal de Nueva Orleans, cuando los negros del Loop, de Chicago, adjudicaron la palabra con sentido desdeñoso, al “jazz” blanco de la Original Dixieland Jazz Band, queriendo significar que no constituía la típica música “hot” de ellos, sino “white trash” hojarasca de los blancos. Sin embargo, Jelly Roll Morton aseveraba que utilizó el término en 1902 para diferenciar el “ragtime” del “jazz”. (…)
La dicción “hot”, que se une a “jazz” para denominar su auténtica expresión, o que simplemente la reemplaza con igual acepción, constituye también un africanismo, si no en su etimología, por lo menos en el significado musical que representa, tomado del concepto semántico del Africa Occidental. Pues una música vivaz, de ritmo urgente, de tocante elocuencia, es, para los negros de esa región africana, una música “hot”. (…)
El estilo “hot” constituye una manera de interpretar particular del negro, en la cual el ejecutante, que debe ser un creador, vierte una página musical con plena libertad melódica, rítmica y tímbrica, según los dictados de su inspiración. Desempeñan un papel de subida importancia en esta concepción, el “swing”, la entonación - llamada “hot” - el ataque, el fraseo “off beat” - característico de la música negra, sea ésta del Africa o de cualquier región de América - el “vibrato”, la inflexión y el “glissando”. Desde luego que todo ello lo realiza el ejecutante improvisando sobre un tema dado o sobre sus acordes, o variando la melodía en cuanto al valor de las notas, a la forma de la elaboración de las frases y a la distribución de los acentos.
De paso, digamos que constituye un profundo y divulgado error el pretender dividir al “jazz” en “hot” y “straight”, porque cuando la música sincopada es “straigth” no es “jazz”. El único “jazz” es el “hot”. (Continúa)

Tomado de: “Estética del Jazz” de Néstor R. Ortiz Oderigo / Ricordi Americana, Buenos Aires, Argentina, 1951
Foto: Jelly Roll Morton

Buddy Rich: el buzz-roll del jazz

Buddy Rich, baterista estadounidense de Jazz, es representante del swing, bop y, en general, del jazz de las Big Band. Se trata de uno de los músicos más prestigiosos en el ámbito de la batería jazzística, reconocido por su técnica, rapidez y habilidad en los solos.
Rich ha sido frecuentemente considerado "el baterista más grande del mundo". Poco importa si lo ha sido o no, lo que es singular, es que hayan sido los músicos, los críticos y el público en general, sin concertación alguna, quienes lo hayan considerado así, impactados por su extraordinaria maestría del instrumento. (Luis García)
Buddy, empezó a tocar la batería en mundo del vaudevil como "Traps, the Drum Wonder" cuando solo tenía 18 años de edad; fue completamente autodidacta y su formación inicial la realizó a través de sus actuaciones en el vaudevil, alternando su faceta de músico con la de bailarín y cantante. Hacia 1938 descubrió el Jazz y tocó en el grupo de Joe Marsala, de donde salió para entrar en la orquesta de Bunny Berigan. Durante 1939 tocó con Artie Shaw (en una época en la que su orquesta era la más popular), y luego de 1939 a 1945 (con un paréntesis para cumplir con el servicio militar) con Tommy Dorsey, en una etapa histórica. Durante estos años se hizo obvio que Buddy Rich era el rey de la batería, habiendo destronado a otro gran talento como Gene Krupa. Al igual que este último, la prestigiosa fábrica de baterías Slingerland editó una serie de su famosa caja "Radio King", con la firma de Rich. Rich formó una orquesta de Bop durante 1945-1947 (que no tuvo gran éxito), estuvo de gira con Jazz at the Philharmonic, grabó con incontables estrellas de los años cincuenta para Verve (incluyendo a Charlie Parker, Lester Young, Art Tatum y Lionel Hampton), y trabajó con Les Brown, Charlie Ventura, Tommy Dorsey (1954-1955) y Harry James (entre 1953-1966, de forma interrumpida). Un ataque al corazón en 1959 le obligó a descansar; regresó como vocalista, aun sin olvidarse de la batería. En 1966, Buddy Rich formó una Big Band que sería su ocupación principal en sus últimos veinte años de vida. Su corazón le empezó a ocasionar problemas de nuevo en 1983, pero fue imposible que renunciase a la música hasta su muerte producida por un ataque al corazón en 1987. Sus restos se encuentran en el Cementerio Westwood Village Memorial Park de Los Angeles, California.
Selección discográfica:
1956: This One's for Basie (Verve); 1959: Richcraft (Mercury); 1968: Mercy, Mercy [live] (World Pacific); 1971: Time Being (Bluebird/RCA); 1971: Buddy Rich in London (RCA); 1985: Mr. Drums: Live on King Street, San Francisco (Cafe)

NOVEDADES y SUGERENCIAS 1

Joey DeFrancesco / Robi Botos / Vito Rezza / Phil Dwyer
One Take Vol 4
Alma Records
2010
¿Qué sucede cuando se juntan cuatro, músicos de primera línea en un estudio sin una agenda preconcebida? Lo vemos - oímos - en el volumen cuatro de One Take (toma uno) cuando, reunidos Joey DeFrancesco, Vito Rezza, Botos Robi, y Phil Dwyer, ellos comparten la magia de una primera toma. Es el jazz en su mejor concepción, y una necesidad para cualquier entusiasta del jazz. No hay ensayos, sin overdubs (doblajes), sin cambios sólo actuaciones en bruto en una sola toma.
Considerado el gran exponente del órgano Hammond, Joey DeFrancesco ha recorrido un largo camino desde All of Me, su álbum debut grabado en 1989 con tan sólo 17 años. Desde sus comienzos, estableció sus credenciales con una técnica virtuosa y un innato sentido musical lleno de sentimiento, interesándose por el órgano Hammond B-3.
Joey DeFrancesco siempre ha sido considerado como un verdadero hallazgo. Contratado por Columbia Records a los diecisiete años, ha grabado y realizado giras con Miles Davis, John McLaughlin, George Benson, John Scofield y David Sanborn. DeFrancesco está familiarizado con el proyecto One Take (toma uno) regresando ahora a la serie que comenzara a realizarse en 2003. Joey alienta a sus músicos, a grabar en sesiones completamente improvisadas, en una sola toma (sin doblaje), aquí la exuberancia del jazz se pone de manifiesto, en la visión instintiva de los contribuyentes. Un trío de canadienses, Robi Botos (James Blood Ulmer, Vernon Reid, Chaka Khan), Phil Dwyer (Aretha Franklin, Gino Vanelli, Randy Brecker), y Vito Rezza (Joni Mitchell, John Lee Hooker, Michael Brecker), completan el staff de virtuosos.
Este cuarto volumen, nos trae 6 track y casi 55 minutos del mejor espíritu del Jazz, de ahí que se me simplifique la cuasi manía de resumir apenas en 3 temas todo el CD y su concepto. Comienzo con el tema 1 “There is no greater love” donde los ejecutantes se entregan a sus instrumentos “in crescendo” en su recreación. Luego es necesario incluir la pista Nº 4 “Not tath” de la autoría de DeFrancesco, blues excelentemente argumentado, donde se lo reconoce apenas en la primera nota del Hammond. Para que sean tres los surcos, señalo el corte Nº 6 “Broadway”, en el que, por si hacía falta, el cuarteto muestra a pleno sus cualidades. (JR)

Referencias:
Hugo Santaromita

NOVEDADES y SUGERENCIAS 2

Amy London
Let’s fly
Motema music
2011
Let’s fly (vamos a volar), el segundo álbum de la cantante de jazz Amy London está lleno de música que puede combinar perfectamente con los estándares de jazz. Se rinde tributo a sus influencias en la música de los 70 y el jazz clásico.
A través de los trece temas London muestra la pasión y la capacidad de su voz.
Amy, oriunda de Cincinnati, Ohio, se mudó a Nueva York después de que obtuvo su título en la Universidad de Syracuse. Durante los años 80’s y hasta principios de los años 90's Amy cantó con una variedad de conjuntos vocales en Nueva York. El compositor de Broadway Cy Coleman no dudó en convocarla y hacerla su cantante como protagonista en "Angel City 4". Grabó con el afamado grupo vocal New York Voices, así como también realizó durante tres años, productivas temporadas en el legendario Rainbow Room en Nueva York.
El toque latino en varias pistas logra un interesante contrapeso, un balance, entre el jazz vocal más clásico que el resto de álbum contiene. London hace un gran trabajo y pone en juego sus habilidades vocales interpretando muy bien el sabor latino.
La acompañan, realizando una importantísima labor al todo, Robi Ben-Hur en guitarra, Santi Debriano en contrabajo, Steve Williams, batería, Steve Kroon, percusión y, Tardo Hammer, Glauco Sagebin, Richard Wyands y la propia Amy London en piano.
Condensando el espíritu de este trabajo de trece capítulos, en apenas tres, comienzo señalando el track Nº 2 “Let’s fly” - que le da nombre al álbum - y refleja las influencias como la capacidad interpretativa vocal de Amy, su lírica, en consonancia con el estilo tradicional. La pista siguiente, la Nº 3 “This happy madness” (Camino blanco) de Jobim y Moraes, resume el antes mencionado toque latino, en una lograda versión. Finalizo con el corte 10, “You taugth my heart to sing” una exquisita balada la que, tanto en el sentido musical, como en el vocal, complace los sentidos. (JR)

NOVEDADES y SUGERENCIAS 3

René Marie
Voice of my beautiful country
Motema music
2011
La génesis de la "Voice of My Beautiful Country" suite comenzó con una comprensión de que mi históricos antecedentes personales, mi lugar de nacimiento, la vida familiar, la primera infancia y experiencias de la edad adulta y, contribuyó, con un único aspecto significativo a mi creatividad (René Marie)
Muchos de ustedes probablemente han oído hablar de René Marie, ya sea que lo recordemos o no. Los aficionados al jazz pueden conocerla de varias grabaciones que hizo para el sello MaxJazz. Pero más allá del mundo del jazz, tuvo sus más "quince minutos de fama" en los Estados Unidos el año pasado en grande cuando cantó en el Estado de Denver. Ella había sido invitada a cantar el himno nacional, pero ella optó por usar su propio arreglo de la canción en la que se superponen las palabras de lo espiritual patriótica Lift Ev’ry Voice and Sing sobre la melodía de Star-Spangled Banner (escuchar el tema Nº 13 en el CD). Eso causó un gran revuelo y fue tema de discusión durante un tiempo en la radio y eco de los comentarios políticos en todo el país, ya que algunas personas - aparentemente - se sintieron ofendidas con esto.
El álbum cuenta con sus revisiones y versiones, de lo moderado a lo radical, de canciones tradicionales de América, además de otros fragmentos y piezas.
Este nuevo álbum, Voice of My Beautiful Country, no contiene ningún tipo de canciones originales. Pero, se puede decir que René Marie creó todos los ajustes y arreglos de las piezas con mucho cuidado, en compañía de Quentin Baxter. Tener una rica imaginación, aunque no es tan tangible como la técnica, es tan (o lo más) importante para cantar jazz. Y después de todo lo anterior, no parece una exageración decir que René Marie tiene mucho de eso. El equipo de trabajo para este CD se completa con: Kevin Bales, piano; Rodney Jordan, bajo y Quentin Baxter en batería.
Como bien comenta René, “esta es mi canción de amor para América (por Estados Unidos) un “pastiche” de ritmos, melodías, dialectos y comentarios que reflejan la experiencia de un americano al crecer en este país”.
Esta propuesta está dividida, y así se demuestra ya que es una suite, en tres partes: una introducción, seguida de “Imagination medley” y finaliza con “Voice of my beautiful country”. El discurrir de ellas, nos lleva a comprender, y ver, la capacidad de esta intérprete.
De catorce canciones que comprende el álbum, intentaré - como ya es mi loca costumbre - sintetizar en solo tres, el sino de la propuesta. Como punto de partida el tema Nº 4 “Just my imagination” con logrado arreglos, pegadiza melodía y mejor interpretación. Indispensable señalar el track 8, “Angelitos negros” cantada en un español que nos recuerda a Nat King Cole, pero que transmite muy bien la idea y el sentimiento. Y, para finalizar sin dudas, debo destacar ampliamente el corte Nº 12, “My country ‘tis of thee” (Mi país es tuyo) lleno de las mejores intenciones y mucho soul. (JR)

Referencias:
marcsabatella.blogspot.com

TAMBIÉN HEMOS RECIBIDO:

Unidad Orquestal Mínima / Canción de amor
André Vasconellos / 2
Agustín Strizzi Grupo / Will
Discos los cuales, estaremos oportunamente revisando y comentando para Uds., en nuestras próximas ediciones.

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Jorge Rocha