viernes, 3 de febrero de 2012

Tango y Jazz, un aire de familia


Con sus grandes diferencias en cuanto a raíces melódicas, el Tango y el jazz, dos de las más originales expresiones de la música popular del siglo veinte, nacieron casi al mismo tiempo en las márgenes de dos inmensos ríos de América, y parecen compartir elementos característicos de un lejano pasado común.
En un un trabajo editado hace unos años por la Academia Porteña del Lunfardo, el estudioso Oscar Bozzarelli desarrolló la tesis de que tango y jazz tienen raíces similares. Bozzarelli entiende incuestionable el origen negro del tango y plantea las siguientes coincidencias con el jazz: 1) las polirritmias de danzas rituales africanas muy anteriores a la era cristiana, 2) algunos ámbitos comunes en su desarrollo, como el prostibulario, 3) contemporaneidad y estilos parecidos entre los primeros pianistas de ragtime (una de las fuentes del jazz) y de tango, 4) la inclusión de ritmos de habaneras (género que influyó en el tango) en ciertas piezzas de jazz en 2 por 4, como algunas del pianista Jelly Roll Morton, o la famosísima “Saint Louis Blues”, cuyos primeros 8 compases tienen ese ritmo, y 5) el hecho de que los pioneros de ambos géneros eran músicos autodidactas e intuitivos. “Los pianistas de tango y ragtime tenían estilos similares. Tanto los de Nueva Orleáns como los de Montevideo y Buenos Aires tenían la misma forma y modo de tocar, logrando la misma expresión emocional.
Así como en Buenos Aires se llamaron Típicas Criollas a las orquestas tangueras a partir de   Vicente Greco, muchas de las primeras bandas de jazz de Nueva Orleáns se autodenominaban Creole Jazz Band, o sea Banda de Jazz Criollo. (”Creole”, criollo, palabra francesa usada para designar a los nativos de Nueva Orleáns, capital de Louisiana -antigua posesión francesa y española-, aunque en Europa significa todavía hoy “lo concerniente al negro” o  sencillamente “negro”, en este último caso con una clara connotación peyorativa).
Pompeyo Camps destaca que la primera etapa del tango es contemporánea del cake-walk en Estados Unidos, que el ragtime se populariza en tiempos de la Guardia Vieja, y que el estilo dixieland, a partir de 1917, se da en el mismo momento en que se el tango canción. Cuando Carlos Gardel graba ese año por primera vez un tango, “Mi noche triste” de Contursi y Castriota, se registra en Chicago la primera grabación de jazz a cargo de la Original Dixieland Jazz Band, un conjunto integrado totalmente por músicos blancos.
Tras el arribo a Buenos Aires de la primera orquesta de jazz que pisó suelo argentino (la American Jazz Band), muchas Típicas de Tango, la de Roberto Firpo y luego las de Francisco Canaro, Osvaldo Fresedo y Adolfo Carabelli, entre otras, comenzaron a tocar y grabar jazz. Por ejemplo la Canaro Jazz Band con la voz de Charlo, la Red Hot Panamerican Band con Libertad Lamarque, e incluso Carlos Gardel entonando “Tu serás para mí, yo seré para ti”, de Arthur Freed y Herb Brown, en la versión castellana compuesta por Enrique Cadícamo.

Fuente: Javier Salaberry / lptango.com.ar
Foto: La Jazz band Canaro, durante una grabación, en los años '20.