sábado, 1 de febrero de 2014

Stephane Grappelli: Hot violín Jazz

Grappelli nació el 26 de enero de 1908 en París. Su padre era italiano y su madre francesa. 
Esta última murió cuando Grappelli tenía 4 años de edad. Estudió música desde muy temprano y a los 12 tuvo que tocar el violín en las calles para aportar a las escuálidas finanzas de su familia. Su carrera profesional la comenzó en 1934 tocando violín y piano para acompañar las películas mudas en los cines franceses.
Con Django Reindhart. En esa época Grappelli comenzó a interesarse por el jazz y un músico francés, Philippe Brun le presentó al guitarrista "gitano" Django Reinhart. Al principio Grappelli desconfió de ese personaje al que encontraba -según confesó años después- como "salido de una película de gángsters".
No obstante en ese primer encuentro hablaron sobre la posibilidad de organizar un conjunto de jazz.
El sólo hecho de haber participado en el Quinteto del Hot Club de París le valió a Grappelli un lugar en la fama mundial. Pero ese fue sólo el inicio de su carrera.
A fines de los años 40 y durante toda la década de los 50, Grappelli sufrió una baja en sus actuaciones y sesiones de grabación, debido a que el público de jazz estaba más interesado en los nuevos estilos que comenzaban a surgir, incluidos el "be-bop" y el "cool".
Pero en la década siguiente gozó de un verdadero renacimiento de su popularidad. Realizó grabaciones con otros violinistas como Staff Smith y Joe Venuti.
El estilo de Grappelli maduró mucho a través de los años y lo que realizó en la segunda mitad de su vida no se compara con lo que grabó con Django Reinhart y el Hot Jazz de París.
Sin embargo esas primeras grabaciones tienen el valor de una inmensa creatividad y de un contagiante entusiasmo. Pablo Aguirre / perspectivaciudadana.com
Quizás el otro gran violinista de jazz, aparte de Joe Venuti, es el francés Jean-Luc Ponty. Pero las generaciones jóvenes tienen también una feroz exponente del virtuosismo en el jazz en la violinista estadounidense Regina Carter.
Pero aunque e distintos estilos, todos ellos le deben mucho al camino que abrió para el violín en el jazz Stephane Grappelli.

Foto: Paco Sánchez