domingo, 27 de diciembre de 2009

Jacques Braunstein: El inolvidable promotor del jazz en Venezuela

Locutor, organizador de conciertos, publicista, docente, químico industrial, políglota, sibarita y creador del término Onda Nueva, escribió varias de las páginas más importantes de la música en el país de los últimos 57 años.
Jacques Braunstein, que falleció a sus 78 años el pasado viernes 27 de noviembre, es uno de esos grandes ejemplos de extranjeros que vienen a Venezuela, se enamoran de nuestra nación, se quedan a vivir y se ponen a construir el país junto con nosotros.
En este sentido, el aporte y el legado de Jacques es de un inmenso valor como pionero que fue en Venezuela en la promoción de una de las grandes músicas del siglo XX: El jazz.
Fue el fundador del Caracas Jazz Club (CJC) en 1952 y tres años después comenzó a hacer su programa radial "El idioma del jazz", que hasta los últimos días se mantuvo al aire con tres emisiones semanales diferentes por Radio Nacional de Venezuela, la Emisora Cultural de Caracas 97.7 FM y Jazz 95.5 FM.
A través de su espacio radiofónico difundió a los más importantes exponentes del jazz internacional y nacional, dándole especial apoyo a los representantes venezolanos del género.
Mas Jacques no se limitó a radiar jazz y comentarlo, también fue organizador de conciertos, espectáculos, ciclos y festivales.
Con el CJC organizó los primeros conciertos y festivales de jazz que tuvieron lugar en Venezuela.
Gracias a Jacques vinieron a nuestro país John La Porta, Barney Kessel, Woody Herman, Charlie Byrd, Eddie Bert, Zimbo Trio, Chick Corea, Dizzy Gillespie, Paquito D'Rivera, Bill Evans, Stanley Turrentine, Djalma Correa, Monty Alexander, Nat Adderley, The Dolphins (grupo de los hijos de Dave Brubeck) y, en el campo del rock, la iconoclasta Nina Hagen.
En los últimos años trajo al guitarrista Mike Stern y en septiembre pasado al prestigioso pianista venezolano radicado en Nueva York Luis Perdomo.
Y semanalmente estuvo presentando su ciclo "Expresiones musicales", con diferentes exponentes de la ciudad, en la Universidad Central de Venezuela, el Ateneo de Caracas y el CELARG.
Pero Jacques Braunstein fue incluso mucho más: Hablaba rumano, alemán, francés, italiano, inglés, portugués y español; fue publicista, tuvo su propia agencia: "Braunstein y asociados", y llegó a ser director mundial de la International Advertising Association; fue profesor universitario en la UCV, ejecutivo de las líneas aéreas KLM y Alitalia, futbolista cuando vivió en Brasil, estudió Economía (sólo le faltó la tesis) y se graduó de Químico Industrial.
Bucarest, Viena, Río, Caracas
JB nació en Bucarest, la capital de Rumania, el 30 de agosto de 1931, hijo único de un austríaco y de una rumana, ambos judíos.
Sus padres lo acercaron mucho a la música. Su papá, Richard Braunstein, lo llevaba a conciertos de música académica y de jazz. Su mamá, Suzana Sibalis, hizo que estudiara música y violín siendo niño. Y el pequeño Jacques por las noches, con un radio que le regalaron unos tíos, escuchaba emisoras extranjeras como la BBC de Londres y la radio de las fuerzas armadas de Estados Unidos, que entre otras cosas transmitían jazz.
Rumania fue aliada de Alemania en la II Guerra Mundial y era de noche que Jacques, escondido, podía escuchar esas emisoras.
Esos años transcurrieron para los Braunstein con muchos temores por su origen judío. El padre logró obtener una identidad falsa con otro apellido.
Al terminar la contienda en 1945, marcharon a Viena, donde vivieron hasta que en 1947 partieron a Río de Janeiro, Brasil, donde moraban unos familiares.
En la entonces capital brasileña Jacques empezó a trabajar como vendedor de impresos, ejecutivo de la KLM y llegó a hacer una suplencia como locutor en un programa de jazz en 1949, que fue su primera incursión en radio.
Pero en 1951 su vida da otro giro y enamorado de una venezolana (que terminó siendo su primera esposa), se vino a Caracas.
Uno de sus primeros amigos fue Aldemaro Romero, con quien mucho compartió. Incluso, fue Jacques el que le puso -tras una pregunta de Aldemaro- el nombre de Onda Nueva a ese ritmo novedoso que el compositor ensayaba a fines de los sesenta.
Lo demás ya lo dijimos. JB se convirtió en el gran promotor de jazz en Venezuela.
Jacqueline Goldberg en su libro "En idioma de jazz. Memorias provisorias de Jacques Braunstein", recoge una serie de anécdotas al lado de Louis Armstrong, Dizzy Gillespie, Ella Fiztgerald, Count Basie, Stan Kenton, Thelonius Monk, Paul Desmond, Ron Carter, Gato Barbieri, Chucho Valdés, Elis Regina, Leonard Feather, Norman Granz y muchos más.
En fin, soy hoy el que quiere desearle al alma y al espíritu de Jacques lo que él siempre decía al terminar sus programas: "¡Paz y jazz!".
Taquitos: Pionero. El domingo 24 de junio de 1956, Braunstein y el Caracas Jazz Club, presentaron en el Teatro Nacional el primer concierto de jazz que se hizo en Venezuela, con el trío de Raúl Renau, el quinteto de Charlie Nagy, el sexteto de Walter Albrecht y la Orquesta Casablanca.
En TV. Entre 1968 y 1969 Braunstein presentaba todos los jueves a las 8:00 pm "Jazz en el cinco" por la extinta Televisora Nacional Canal 5. El director musical era el Pavo Frank. Se pasaba jazz en vivo y grabaciones del Festival de Jazz de Newport.
Un solo micrófono. El mencionado libro de Jacqueline Goldberg trae un CD con grabaciones en vivo de los años 50 de la Billo´s, Luis Alfonzo Larrain, Arnoldo Nali, Eduardo Cabrera y el Trío de Aldemaro Romero, entre otros, haciendo jazz. Todo suena muy bien. En una ocasión Jacques me comentó: "¿Sabes con cuántos micrófonos lo grabamos?... Con uno".

Gregorio Montiel Cupello / Caracas / Venezuela

Steve Turre: La musicalidad del trombón y las caracolas

Steve Turre, reconocido en el mundo del jazz como un innovador que incorporó a su música el sonido de las caracolas y devolvió al trombón la importancia que tuvo en otras épocas como la del swing, ha sido uno de los músicos que ha enriquecido el jazz con ritmos caribeños y africanos.
Después de estudiar música en la Universidad durante la segunda mitad de los años sesenta, el trombonista Steve Turre, empezó a actuar en San Francisco con el multiinstrumentista Roland Kirk en 1970. Se pasó toda esa década alternando apariciones y encuentros con Art Blakey y sus Jazz Messengers en 1973; con Thad Jones y Mel Lewis al año siguiente, con Woody Shaw en 1974 y con Chico Hamilton en 1975.
A finales de los setenta estuvo de sideman con el maestro Ray Charles, con el bluesman Van Morrison y con otros artistas relacionados con el rock. Sus grabaciones para la Blue Note con Chico Hamilton y para el sello Muse con Woody Shaw fueron lo más destacado de esa frenética actividad musical. También fue muy destacable su participación con la "Thad Jones-Mel Lewis Big Band" en el festival de jazz de Monterey.
En los años ochenta su prestigio aumentó cuando participó con los grupos Dizzy Gillespie United Nations Orchestra, con la Lester Bowie's Brass Fantasy y con la The Timeless All-Starts. En 1995 volvió al festival de jazz de Monterey y a su nombre comenzó a grabar discos en 1987 con el sello Stash; con el sello Verve, entre 1995 y 1999; y últimamente con el sello Telarc, entre 2000 y 2003. Con éste último sello firmó en 2001, el que muchos consideran su mejor álbum hasta el momento de título: TNT (Trombone-N-Tenor).
Turre, de ascendencia mejicana y norteamericana, creció en la bahía de San Francisco en donde las influencias de la música tradicional mejicana, del blues y del jazz fueron sus principales referentes. Mientras estudiaba en la Universidad Estatal de Sacramento se unió a la banda de salsa de los hermanos Escobedo, con la cual comenzó una carrera musical en la cual este género siempre estuvo presente. La formación artística de Turre ha estado marcada por diferentes músicos que abarcan desde la época de las big band, como es el caso del clarinetista Woody Shaw, del hardbop, y del cubop, entre otros.
Con el saxofonista Rashaan Roland Kirk con quien Turre trabajó en San Francisco, comienza a explorar la musicalidad de las caracolas. En el año de 1972 colaboró con la banda del pianista Ray Charles. Otra de sus importantes influencias fue Woody Shaw, músico con quien trabaja durante cuatro años. Fue precisamente con Shaw, durante un viaje a Ciudad de Méjico, donde Turre descubre que sus ancestros aztecas ejecutaban las caracolas. A partir de ese momento Turre toma la decisión de darle sentido a su compromiso como músico con estos elementos sonoros. A través de Shaw, Turre se une a los Jazz Messengers, agrupación fundada por el baterista Art Blakey y que dio origen al movimiento hardbop durante la década de los cincuenta.
En sus trabajos como líder ha contado con la participación de una diversidad de músicos provenientes del jazz, de la música latina y del pop entre ellos el trompetista Dizzy Gillespie, una de sus grandes influencias por la mezcla del jazz con ritmos latinos; McCoy Tyner, Herbie Hancock, Lester Bowie, Tito Puente, Van Morrison, Pharoah Sanders, Horace Silver, Max Roach, entre muchos otros. Desde 1984, Turre ha hecho parte de la banda del show para televisión "Saturday Night Live" y ha sido líder de diferentes ensambles como la Fort Apache Band y la sección de trombones "Libre".
En 1992 graba el disco "Sanctified Shells", donde transforma la sección de vientos en un coro de caracolas e introduce percusión africana e hindú. En 1999 graba para el sello Verve el disco "Lotus Flower", donde explora y reinterpreta composiciones estándar del jazz y composiciones originales. Con el trabajo musical "In the spur of the moment", lanzado por el sello Verve en el 2000, se consagra como un músico con la visión artística capaz de consolidar un estilo en torno al jazz, la música afrocubana y brasilera, como la samba y la bossa nova. En este disco participan músicos como la cantante Cassandra Wilson, el trombonista J.J. Johnson, la bolerista cubana, Graciela y Mongo Santamaría.
Su discografía como líder incluye también otras grabaciones como "Viewpoints and vibrations" (1987), "Right There" para el sello Antillas (1991) "Rhythm Within" Antillas, 1995, "Steve Turre" Sello Verve, 1997. Sus trabajos como acompañante cuentan con discos como "Ya yo me curé" (1979) de Jerry González, "Live at Royal Festival" (1989), con Dizzy Gillespie. "Que Viva Mingus", 1997 con la Mingus Big Band. "Red Sun", 1989 con Dave Valentin. Ha recibido el premio de la crítica y de los lectores de las revistas Down Beat, JazzTimes y Jazziz.
(afrocubanlatinjazz.blogspot.com)

Richard Bona: Los diez matices del blues

La ciudad de París lo acogió siendo adolescente, aunque decidió afincarse en Nueva York para lanzarse como músico profesional.
Y es que, en realidad, Richard Bona es un bajista, aunque hace de vocalista en la mayoría de sus discos y toca casi cualquier instrumento; se nota que creció empapado de música tradicional africana, algo a lo que no ha renunciado, a pesar de que ya no usa guitarras "artesanales" para hacer música.
Cantante, compositor y multiinstrumentista de “world jazz”, Richard Bona (Minta, Camerún, 1967) es sobre todo conocido por su maestría con el bajo, del que es justo heredero de Jaco Pastorius y uno de los máximos exponentes a nivel mundial. Bona es uno de los músicos africanos que mejor ha sabido fusionar los sonidos y tradiciones musicales de su África natal, la influencia europea y el mejor jazz americano. Junto a melodías y cadencias genuinamente camerunesas, aflora casi cualquier otro ritmo del mundo, siempre con una instrumentación meticulosa y espacios para el lucimiento individual.
Las letras de sus canciones, que interpreta en su lengua natal, el douala, aunque ocasionalmente acude al francés y el inglés, narran experiencias, personales o imaginadas, pero con una decidida connotación universal. Situaciones, sentimientos, pequeñas historias de cada día.
Bona concreta su talento, su sonido pulcro, armónico, la fuerza de sus raíces africanas, su jazzística y sus impactantes reflexiones líricas en conciertos en solitario o junto a colaboradores, que ahora aumenta con The ten shades of blues, en el que nos aproxima de nuevo a una visión planetaria y humana que transpira alegría, inocencia, vitalidad y compromiso.
Su breve discografía la inicia Scenes from my life (1999), álbum grabado con toda la prisa de una primera producción, recogiendo canciones escritas a lo largo de varios años. Reverence (2001) marcó la continuidad, con un mejor nivel de realización, temas elaborados y una intención más definida. Munia (2003) y Tiki (2005) establecen los que pueden considerarse ya sus signos de identificación, unidos a la gradual maduración de su arte.
(mlgcool.com/2009)
The Ten Shades Of Blues. Después de una eterna espera de casi cuatro años desde su anterior álbum Tiki, aquí está entre nuestros bits lo nuevo del excelente bajista camerunés Richard Bona, The Ten Shades Of Blues. El concepto es el trato a las diversas culturas del mundo a través, de como bien indica el título, el blues. Pero más como una filosofía que como ritmo primordial. Para ello ha comenzado por reunir a músicos de todo el mundo, representantes de la India, de su Camerún natal y artistas de su Norteamérica de adopción.
Cada tema genera una visión multicolor en su escucha. Centrado todo, por supuesto, en la profunda e intensa voz de Bona. El álbum comienza con un intenso a capella -Take One- para seguir con -Shiva Mantra- que como su nombre indica fusiona las melodías de la India con los ritmos africanos del Camerún. Fundamental la poderosa voz de Shankar Mahadevan y Nandini Srikar, así como el sitar de Niladiri Kumar en el tema. Kurumalete es quizás la canción que más le une a Zawinul, y a la banda a la que tanto debe, Step Ahead. En Africa Cowboy la escala pentatónica toma protagonismo con aíres de canción country, recordándonos que el sonido del banjo (Ryan Cavanaugh) tiene su origen africano en el ngoni, para rematar con el violín de Christian Howes. Lo único reconocible como autentico blues en todo el álbum son el tema Yara junto a Good Times que se desmarca un poco de los compases originarios, donde destaca la voz de Frank McComb y la armónica de Gregoire Maret. M'Bemba Mama es el punto culminante de emoción que Bona incluye en todos sus Cds, una balada sencilla, donde el piano de Jean-Michel Pilc y las guitarra de Sylvain Luc proporciona un contrapunto muy hermoso.
Pero por encima de todo, África sigue siendo la verdadera protagonista de todo el trabajo. The Ten Shades of Blues es un perfecto ensamblaje de culturas e influencias, bien producido con un sonido fantástico. Un excelente trabajo que sin duda merece el reconocimiento.
Fuente: crisoldemusicas.com

Jazz Tour 2010, presenta a Richard Bona. Tan a gusto quedó Richard Bona en las anteriores ocasiones, que nos visita por tercera vez, como parte de su gira mundial. El bajista camerunés vuelve con un nuevo trabajo discográfico: The Ten Shades of Blues. Como en sus grabaciones previas, se trata de una propuesta perfectamente ensamblada y de gran atractivo que, además, destruye fronteras. Richard Bona: bajo, Etienne Stadwijk: teclados, Marshall Gilkes: trombón, Ernesto Simpson: batería, Michael Rodriguez: trompeta y Jean Christophe Maillard: guitarra.
10 de enero, Teatro Solís de Montevideo.

Foto: Andrés Cardinal

La Polillazzera: La Orquesta de Jazz (4)

Con mucha frecuencia en la bibliografía de distintas publicaciones, se observan nombres y autores que, además de repetirse y reiterarse como fuente de información en innumerables ediciones, estas obras – debido a la época en que fueron escritas – están prácticamente “desaparecidas” en nuestros días. Cuando por azar o por una eventualidad se tropieza con uno de estos raros ejemplares, la Polilla jazzera que uno lleva por dentro, sabe que el “alimento” en estos casos consiste en conservar ese material y, dado la importancia del tratamiento dado al tema desde la perspectiva histórica, la conveniencia de revisitarlo y compartirlo. De eso se trata. Otra mirada, a partir de aquella mirada. (JR)
Continuación (…) Afirma el crítico Henry Osborn Osggod que el “honor” de haber empleado, por primera vez el saxófono, corresponde a Art Hickman – a quien también se adjudica la creación del “jazz” melódico o comercial, aunque desde luego que erróneamente – a pesar de que el mismo año en que dicho director lo utilizaba en su agrupación del St. Francisco Hotel, de San Francisco, en 1914, lo usaba también George Olsen. Desde luego que ninguno de estos dos líderes tiene nada que ver con el “jazz”. Anotemos de paso, que los saxofonistas de Art Hickman eran Clyde Doerr y Bert Ralton.
En las bandas de los menestrales, el instrumento creado por el músico belga era común, de manera que es muy probable que los negros lo hayan empleado antes que esas agrupaciones. Y existen pruebas en tal sentido.
(…) En cuanto se generalizó el empleo de los saxófonos en las orquestas sincopadas, varios tradicionales conjuntos que cultivaban las maneras de Luisiana alteraron su vieja instrumentación, dando cabida a la creación del músico belga.
(…) Mientras tanto, a medida que aumentaba el número de los miembros de la sección melódica de las orquestas de “jazz”, los estilos y las escuelas iban evolucionando, desarraigándose ambos, cada vez más, de los castizos fundamentos afro-estadounidenses de Nueva Orleáns y abandonándose la polifonía horizontal, típica de Luisiana, en beneficio del “ensemble” preconcebido y arreglado.
Los saxófonos se construyeron en seis registros distintos: sopranino, soprano, alto, tenor, barítono y bajo, por lo común en las tonalidades de Si bemol y Mi bemol. En el “jazz”, los registros preferidos, en razón de la flexibilidad de sus voces, son el alto y el tenor, aunque también se emplean el soprano, en el cual Sidney Béchet es un maestro inigualable; el barítono, manejado a maravilla por Harry Carney, de la orquesta de Duke Ellington, y el bajo, cuyo “astro” ha sido, durante mucho tiempo, Adrián Rollini.
(…) Poco a poco, pues, de los seis o siete instrumentos que componían la primitiva orquesta de “jazz” – corneta o trompeta, trombón, clarinete, piano, guitarra o banjo, contrabajo o tuba y percusión – formación ésta que quedó aceptada como clásica, el número de miembros fue creciendo hasta llegar a la actualidad, en que hay agrupaciones que cuentan con cinco saxófonos, cinco trompetas, cinco trombones, y cuatro elementos en la sección rítmica.
El cuerpo de estos organismos numerosos – que, desde luego, ya no practican la improvisación sino en breves y determinados pasajes de una interpretación, y se ven, además, obligados a reemplazar ese importante recurso del “jazz”, por los arreglos, con el objeto de “mantener el orden”, siendo sus ejecuciones cuidadosamente ensayadas y convenientemente preconcebidas – no involucra dos secciones, como el de los pequeños, sino tres, pues el sector melódico se subdivide en sección de metales o bronces (brass section), integrada por trombones y trompetas y, sección de maderas o cañas (reed o woodwind section) constituida por saxófonos y clarinetes. La sección rítmica o “rhytm section” incluye cuatro miembros: piano, contrabajo, guitarra y percusión. Agreguemos que la guitarra con amplificador o “guitarra eléctrica” reemplaza frecuentemente a la común. (…)

Tomado de: “Estética del Jazz” de Néstor R. Ortiz Oderigo / Ricordi Americana, Buenos Aires, Argentina, 1951
Foto: Art Hickman's New York London Five
Próxima entrega: Africanismo del Jazz

"Jazz anecdotes" de Bill Crow: ¿Jass, jasz, jaz o jazz?

Duke Ellington, Fletcher Henderson, Sonny Rollins, Jim Hall, Miles Davis, Bill Evans, Nat King Cole, Bessie Smith, Louis Armstrong, Jelly Roll Morton, Charlie Parker, Coleman Hawkins y Buddy Rich, entre muchos otros, desfilan por sus páginas entre cuentos, chistes y curiosidades
El bajista y escritor Bill Crow publicó en 1990 uno de los libros de jazz más simpáticos que existen: "Jazz anecdotes" (Anécdotas del jazz), con cuentos, chistes, curiosidades e historias alrededor de lo que se define como el más grande aporte artístico que le ha dado Estados Unidos al mundo.
Crow relata cómo la escritura del término fue evolucionando desde "jass", "jasz" o "jaz" hasta que en el The New York Times del dos de febrero de 1917 sale por primera vez escrito como se conoce hasta el presente.
Hay muchas versiones del origen y significado de la palabra, pero todas tienen que ver con lo sexual. Eso, y que al comienzo era música de bares y prostíbulos, explicaba el rechazo en la sociedad estadounidense de inicios del siglo XX.
Duke Ellington al respecto decía: "La palabra "jazz" es parte del problema. El término nunca perdió su asociación con los burdeles de New Orleans. En los años 20 traté de convencer a Fletcher Henderson que la deberíamos llamar "música de negros", pero ahora es tarde".
El racismo. Otro aspecto con el que lidió el jazz fue el racismo, aunque fue una música que ayudó a ir contra esos prejuicios porque juntó en las agrupaciones a negros y blancos. Y entre la audiencia, ¿cómo se iba a admirar la música sin apreciar a sus ejecutantes?
No obstante, muchos directores blancos no se arriesgaban a tener negros en sus bandas. Y entre los negros se veía mal que se tocara con blancos porque el jazz era música de negros. Sonny Rollins fue criticado por tener en su grupo a Jim Hall, y Miles Davis por contratar a Bill Evans.
Cuando Nat King Cole se mudó a una urbanización de blancos en Los Angeles, los vecinos comenzaron a reunir firmas contra "vecinos indeseables". Cole pidió la lista para firmarla también porque tampoco quería vecinos indeseables.
La mismísima Bessie Smith murió porque luego de un accidente automovilístico fue rechazada en un hospital de blancos y en la búsqueda de otro centro asistencial se desangró.
De la Smith, Louis Armstrong cuenta que una vez un tipo le pidió cambiar un billete de $ 100, a lo que ella se levantó la falda, sacó los billetes y le cambió el dinero. "Ese era su banco".
De Armstrong se cita también lo siguiente en torno una entrevista:
-¿No ha terminado aún su autobiografía?
-¡Oh, no! Todavía. Tengo 600 páginas escritas y sólo voy por 1929.
Jelly Roll, Duke y Bird. Sobre Jelly Roll Morton, otro de los pioneros del jazz, se narra que el trombonista Zue Robertson no quería tocar una de las piezas del repertorio como Morton deseaba, por lo que sacó una pistola y la puso encima de su piano. Robertson tocó tal cual se lo estaban pidiendo.
Edward Ellington fue bautizado en su adolescencia como "Duke" (Duque), por un amigo glamoroso que vestía muy bien y siempre iba a las mejores fiestas. "Para resaltar mi compañía y amistad me dio ese título".
Ellington tenía una personalidad bien particular y era muy supersticioso: No le gustaban colores como el amarillo, no regalaba ni recibía zapatos porque el receptor podía irse y no volver; temía las ventiscas y mantenía las ventanas cerradas, tenía miedo de los aviones y sólo los tomaba cuando no había otra opción; no podías entrar a su camerino comiendo maní o algo parecido ni podías silbar; no usaba un traje si se le caía un botón, no tenía reloj pero todo el tiempo quería saber qué hora era; no botaba de su orquesta a ningún músico, sino que le hacía la vida imposible o contrataba a alguien que tocara el mismo instrumento -pero mejor- y se lo ponía al lado.
Uno de sus saxofonistas tenor estrella: Paul Gonsalves, tenía problemas con el alcohol y las drogas, mas Ellington lo defendía. En una ocasión dormía, ya venía su solo en "Take the A train" y lo despertaron. Gonsalves medio dormido marchó al frente de la tarima en la que el violinista Ray Nance acababa de intervenir y la audiencia aplaudía. En ese momento fue cuando realmente despertó y pensó que la ovación era para él y que ya había hecho el solo, por lo que -sin hacerlo- regresó a su asiento.
A otro saxofonista: Charlie Parker, le pusieron el apodo "Bird" (pájaro) después de que el automóvil en el que iba atropelló a una gallina. Le dijo al chofer que regresara para buscarla y comérsela.
Parker no asistía a los ensayos, se aparecía dos o tres minutos antes de la función, le echaba una ojeada a sus partituras y cuando subía el telón ahí estaba tocando el tema como si le perteneciera, incluso incorporando nuevas ideas.
Otros nombres. Para limpiar su nombre e imagen, en los años 30 y 40 se trató de rebautizar al jazz como "ragtonia", "syncopep", "crewcut", "amerimusic" o "jarb"... Ya sabemos que todo eso fue infructuoso.
Alergias. Una vez hospitalizaron al genial baterista Buddy Rich y la enfermera le preguntó que si era alérgico a algo. "A la música country and western", respondió.
Miles Davis. El saxofonista Coleman Hawkins le criticó a Miles Davis su costumbre de abandonar el escenario luego de hacer sus solos de trompeta. Miles le espetó: "Toqué contigo en la calle 52. ¿Qué clase de ejemplo eras cuando muchas veces ni llegabas al show?".

Gregorio Montiel Cupello / Caracas

NOVEDADES Y SUGERENCIAS 1

Uy Trío
Uy Trío
Perro Andalúz
2008


El disco "Uy Trío" fue considerado "Mejor disco de música instrumental" en la última edición de los Premios Graffiti a la música uruguaya.
Uy Trío, integrado por Alberto Magnone, Federico Righi y Jorge Trasante amalgama en su música las vertientes más representativas de la región rioplatense, tan rica en culturas. Tango, candombe, murga, chamarritas, ritmos indígenas o de origen africano se vuelcan en temas originales o versiones de temas tradicionales de Pedro Ferreira, Eduardo Mateo y otros grandes creadores del candombe y la música ciudadana
Alberto Magnone, pianista y compositor que tocó con la mayoría de los músicos de primera línea de Uruguay y que viene de terminar su último trabajo, una ópera, escrita en colaboración con Horacio Ferrer.
Jorge Trasante, que luego de una larga carrera en Europa está nuevamente en Uruguay, con su gran experiencia recogida tanto como baterista de Gipsy Kings como tocando con grandes músicos de jazz radicados en Francia, incorporando a su estilo durante este período influencias de todo el mundo.
Federico Righi, notable bajista y compositor que trabaja con Rubén Rada y Fernando Cabrera, entre otros. (acamacavamos.blogspot)
Pues bien, conocemos el trabajo de Trasante, de Magnone y de “El Fede” Righi, en forma individual e independiente y, aquí, juntos considero que conforman un equipo ideal para desarrollar nuevas ideas, para experimentar y llevar adelante propuestas que, también, otros buenos músicos del patio lo han venido intentando y que, por distintas causas aún no ha “cuajado”, aún no ha explosionado creando la vertiente donde se vuelquen toda una cantidad de fusiones necesarias de ritmos y sones locales y regionales con el Jazz, con las músicas del mundo en un sonido uruguayo identificado con lo latino, integrado por aquello que mejor nos sale. Algunas cosas están logradas o, muy cercanas en este disco pero, a mi juicio en cuanto a propuesta, echo de menos un riesgo esperable y lógico, no reiterarse en recolectar temas ya probados, un decir: “aquí estamos, esto somos”!, utilizando las mezcla como fusión, como búsqueda y no como receta. Hay en la mezcla final (masterización) una tendencia típica en todo lo que he escuchado grabado últimamente en el país. Se caracteriza por un balance “raro”, de los instrumentos, demasiados protagonismos individuales que, para mi gusto, no favorecen el conjunto auditivo. Sin embargo, por supuesto que es un disco necesario de escuchar porque…por ahí va la cosa. “Tango en cinco”, abre en gran forma el disco, es el abrebocas perfecto, así encontramos “El baile de Martina”, en una versión bien interesante como, “Apreparate”, un clásico bien remozado que cierra y redondea el trabajo. (JR)

NOVEDADES Y SUGERENCIAS 2

Ithamara Koorax & Juárez Moreira
Bim Bom
Motema
2009


Nacida en Río de Janeiro, Ithamara Koorax se convirtió en uno de los nombres de la bossa nova y del pop-jazz brasileño de los años noventa. La cantante viene de una familia de judíos polacos que huyeron de Europa durante la segunda guerra mundial.
Koorax era solo una niña cuando comenzó a cantar música clásica. Pero, al llegar a la mayoría de edad, Ithamara se dio cuenta que la fusión del MPB con el jazz sería su camino.
Ithamara Koorax, ha sido elegida como una de las tres mejores cantantes de jazz del año por la revista Down Beat.
Si bien 2008 fue el año "oficial" del 50 aniversario de la bossa nova, un estilo asomado por primera vez en 1958, en Brasil por el guitarrista Joao Gilberto con la canción "Chega de Saudade". 2009 marca un aniversario más fundamental: el 50 aniversario de la liberación del género iniciado por Gilberto y de Chega de Saudade, un tema muy popular y que, en muchos aspectos, era el epítome del estilo bossa emergente, con el estilo de guitarra suave característico, y la voz del canto casi en un susurro encantador.
En honor a este gran maestro, la vocalista brasileña Ithamara Koorax, en colaboración con el contemporáneo guitarrista, también brasileño, Juárez Moreira, han grabado Bim Bom - The Complete Songbook de Joao Gilberto.
Una de las características del CD, es reunir por primera vez, algunas de las mejores composiciones de Gilberto. Koorax, quien siempre ha sido nombrada una de las mejores vocalistas mujeres en la encuesta de los lectores Down-Beat, nos trae un trabajo formidable, en colaboración con Moreira, quien es venerado como un maestro de la guitarra en Brasil
Koorax tiene su relación particular con la música. "No creo que de Bim Bom, sea sólo un álbum más en mi carrera", dice Koorax. "Siempre he amado a Joao Gilberto, y crecí escuchando sus grabaciones."
Cuarenta minutos y medio de disfrute musical nos ofrece este trabajo, el que, entre otras características además de las anotadas, es que tiene un sonido diferente, en general, muy brasilero pero evidentemente universal en sus aspiraciones. Para “sugerir” o, llamar particular atención en solo tres temas, éstos pueden ser: “Bim Bom”, realizado con mucho criterio, “Minha saudade”, por su musicalidad clásica y, “Acapulco”, suave y típicamente “Gilbertiano” en su concepción interpretativa. (JR)

NOVEDADES Y SUGERENCIAS 3

Paco Charlín
Organic Motion Philosophy
Free Code Jazz Records
2009


A propósito de Paco, escribe Mon Falcón en "librodenotas.com": No tengo muy claro en que momento decide Paco Charlín complicar su vida, es algo que evidentemente no ocurre de un día para otro, ni en una sola noche de copas (que son las de verdad que mueven el mundo). Pero con tanta experiencia acumulada decide poner en marcha una de las más arriesgadas empresas que en estos momentos puedan existir en el mundo occidental: Free Code Jazz Records, una discográfica independiente. Tamaña aventura no responde a un capricho, sino a una necesidad, propia y colectiva. Auto-editar su trabajo, hacerlo dónde, cuándo y cómo él quiere, y además facilitar todo ese trabajo a esos jóvenes a los que ha ido formando en estos últimos años.
...en este disco la batería está más presente que el contrabajo, Charlín ha dejado mucho espacio para los otros músicos y su participación es bastante discreta, cuesta bastante escuchar el contrabajo en la mayoría de los temas...el hecho de que un compositor no pretenda lucirse a la hora de interpretar y ceda espacio a los músicos que ha escogido para desarrollar su proyecto habla mucho a su favor, comenta el colega Cándido Querol.
Y, como les anoté en anteriores ocasiones: Ha sido indudablemente una grata sorpresa el encontrar y conocer este trabajador como excelente contrabajista gallego. Es un sonido muy singular en una propuesta que, a partir de lo contemporáneo se torna una apuesta a sembrar en una parcela propia. Recién tomamos nosotros consciencia de su presencia en el jazz de Europa y muy particularmente del español y, creemos que, el haber decidido emprender la dura tarea de hacerlo con su propio sello - de otra manera más difícil sería el trascender - le da una dimensión que, debe ser considerada como una conquista del jazz de esa región.
En el disco trabajan, Marcus Strickland, saxo tenor y barítono, Lage Lund, guitarra, Paco Charlín, contrabajo y Juanma Barroso, batería.
En este nuevo compromiso de “movimiento filosófico orgánico”, Charlin retoma o, continúa la idea general de su proyecto. El contrabajista gallego con sus logradas composiciones excelentemente arregladas como interpretadas, capta la atención con frases que resultan en un diálogo profundo entre lo logrado, entre sus pensamientos y la realidad que finalmente lo rodea. Así tenemos temas como “Rhytm flow” (flujo de ritmo), “The Question” (la pregunta) o, evidentemente en “The answer” (la respuesta) todas, armónicamente como melódicamente concatenadas. (JR)

TAMBIÉN HEMOS RECIBIDO:
Alexis Cole / The Greatest Gift
Aquiles Báez / Ana María
Mario Adnet-Philippe Baden Powell / Afro-samba-jazz
Jacques Schwarz-Bart / Abyss
Quinteto Pintín / Quinteto Pintín
Virgilio Da Silva / Odysseia
Discos los cuales, estaremos oportunamente revisando y comentando para Uds. en, nuestras próximas ediciones.

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Jorge Rocha